En EEUU existe un lugar llamado "El Valle de la Muerte", en California. En este enclave un misterio tiene en vilo a científicos y geólogos, ya que sobre el barro seco se amontonan grandes piedras de más de una tonelada de peso cada una que, al parecer y según los rastros, "andan" solas por el lugar.
"Las piedras que andan" no son autóctonas del lugar, sino que llegaron allí después de que el lago se secase. También debe descartarse la hipótesis que dice que son meteoritos por los cuantiosos exámenes realizados sobre ellas.
El fenómeno puede ser observado principalmente desde la playa de Racetrack, un lago seco donde han sido registradas más de 96 piedras "andantes". Algunas piedras son encontradas a kilómetros de su posición original dejando rastros en diferentes direcciones sin la intervención alguna de personas o animales.
Otro equipo liderado por John Reid, profesor del Hampshire College determinó en 1995 que harían falta vientos de aproximadamente 400 km/h para trasladar dichas rocas, vientos que, obviamente, jamás se han dado en el planeta tierra.
Fuente: mundo parapsicológico



