A unos 48 mil millones de billones de kilómetros de distancia de nosotros se encuentra este quásar, en el centro de un gran anillo de vapor.
Dos astrónomos del Instituto de Tecnología de California descubrieron la mayor y más lejana reserva de agua jamás encontrada en el Universo. Los invextigadores que participaron del allazgo explicaron que el quásar anfitrión de toda esa cantidad de vapor de agua está tan lejos del planeta que habitamos que su luz tarda 12.000 millones de años en llegar a la Tierra.
"Las condiciones alrededor de este quásar son únicas. El allazgo es otra prueba de que el agua es persistente a lo largo de todo el Universo, incluso en su etapa más jóven", aseguró Matt Bradford, investigador del Instituto. Asimismo se sabe que en el centro del quásar existe un enorme agujero negro que es 20.000 millones de veces más masivo que nuestro Sol y produce más energía que mil billones de soles juntos.
Una vez iniciada la investigación, los astrónomos esperaban encontrar vapor de agua en el Universo temprano, de la misma forma que lo han encntrado ya en la Vía Láctea, y en numerosas galaxias a las más variadas distancias de la nuestra.
Los investigadores explicaron que en el quásar en cuestión, el vapor de agua se distribuye alrededor del agujero negro en una región que se extiende a lo largo de varios cientos de años luz desde su centro (un año luz son cerca de 9,6 billones de km.) y tiene, además, la particularidad de estar muy caliente, entre diez y cien veces más que el vapor de agua hallado en galáxias del tipo de la Vía Láctea.
Para el hallazgo el quipo de científicos comenzóa realizar sus observaciones en 2008 utilizando un instrumento llamado Z-Spec en el Observatorio Submilimétrico del Instituto de Tecnología de California, un telescopio de diez metros en la cima del Mauna Kea, en Hawaii.
La herramienta Z-Spec es un espectrómetro extremadamente sensible y para trabajar correctamente necesita operar a temperatura que están apenas de 0.06 grados por encima del cero absoluto (273 grados bajo cero). Asimismo, el instrumento mide la luz en una región de frecuencias del espectro electromagnético que se encuentra entre las longitudes de onda del infrarrojo y las microondas.
La pregunta ahora es ¿como será la situación actual después que han pasado 12.000 millones de años?
